
Esta mañana me vino a la mente una canción antigua: "Hermanos, hermanas, dejad vuestras faenas, es la hora del culto, venid, adoremos". Creo que es una canción práctica (es decir no va a ser candidata a ningún premio por su hermosa poesía o por su música) ya que ¡cuántas faenas tenemos todos los días! pero el que la escribió nos invitaba a "dejarlas" por un rato (sí, luego volverán a estar allí, esperándonos con los brazos abiertos...) También recordé que en mi niñez a mi madre la llamaban en el barrio, Irene "la del culto", sabían que cuando nos veían los domingos salir a toda la familia, íbamos allí. Ahora no se utiliza mucho esta palabra, bueno, como no es cuestión de palabras espero que el espíritu sea el mismo: vamos a adorar y alabar a Dios junto con otros herman@s en la fe.
La persona encargada de presidir la reunión empezó con una frase que había leído, y como a mí me gustan mucho las frases la copié rápidamente para no olvidarla: "el corazón del cristianismo es la Biblia, el corazón de la Biblia es la cruz, el corazón de la cruz es el corazón de Dios". No sé quien la escribió pero cuántas gracias doy a Dios por su amor mostrado en la cruz hacia mí. Y fíjate si no hubiera dejado "mis faenas" me hubiera perdido el recordarlo.
Después siguió la Escuela Dominical, esta vez estuve con los pre-adolescentes (era la primera vez que estaba con ellos) y me alegré un montón al ver lo receptivos y participativos que estaban. Estuvimos hablando de "Cinco pasos para conocer la Biblia": oír, leer, estudiar, memorizar y meditar.
Después, como familia, estuvimos comiendo en una localidad cercana con otros creyentes, recordé las palabras de Hechos 2:46 "... comían juntos con alegría y sencillez de corazón". Al finalizar empezamos a echarnos fotos y la que aparece arriba es el equipo de las chicas. ¡Qué bien que pude hablar con muchas de ellas e incluso practicar inglés con una joven de Finlandia... mientras fregábamos los platos (en realidad ella fregaba, yo sólo secaba)!
Por último tuvimos una reunión informativa de iglesia que sirvió para conocer mejor los diferentes ministerios y exponer los futuros proyectos. Ya os iré hablando de ellos... y mañana de vuelta a las "faenas" cotidianas.


Ayer volvimos a celebrar, después de las vacaciones el programa infantil que denominamos "Club del Tesoro". Sé que a la iglesia se la compara con un cuerpo (con una función cada uno), con un edificio (donde todos somos piedras vivas) pero ayer funcionamos como un equipo: Hannah (¿con quince años?) tuvo la idea de hacer unas invitaciones (quedaron preciosas) para invitar a los niños y se las envío por correo y cumplieron su cometido porque allí estaban todos (antes de la hora prevista), Craig aunque estaba de viaje, dejó una pancarta que anunciaba el evento, Becky (echando de menos a Craig que es el que se encarga de los juegos) cogió una cuerda y todos a saltar (y algunos juegos más). Miriam fue la encargada de presentar el programa, y no es nada fácil tener sentados a tantos niños que ¿serán los más nerviosos del pueblo?. Santi y Noemi prepararon un guiñol con ¿Ricky? (bueno, ahora no me acuerdo bien del nombre) pero sé que se metieron conmigo (en broma) creo que este muñeco se va a hacer amigo de los niños pronto... Tuvimos tres músicos... gracias a Tania, Gerardo y Carlos (nota: los niños cantan con mucha fuerza y se saben todas las canciones pero hoy está lloviendo...)(explicación: en España decimos que cuando alguien desafina llueve). El versículo lo enseñó Angelines (Mateo 1:21) y los trabajos manuales volvió a prepararlos Becky junto con su hija Sarah (un precioso separador de libros con el versículo que habían aprendido). Ah, y la historia bíblica (que la tuve yo) sobre "los nombres de Jesús", pero explicando sólo el significado de "Jesús" (Salvador) y "Emanuel" (Dios con nosotros).



