Hoy ha sido un día de niebla, tanto que preferí ir a clase de inglés andando antes que usar el coche. Siempre que hay niebla me acuerdo del año que estuve viviendo en una residencia de estudiantes. Desde mi ventana se podía ver un gran patio central y enfrente otro gran edificio. Pero un día de niebla me asomé y no había nada... bueno en realidad todo estaba allí, solamente que la niebla lo ocultaba.Y a propósito de la niebla quiero contaros una anecdota que le oí a Eric Bermejo (conocido misionero en España e Inglaterra). Nos contaba que un día estando en algún lugar de Inglaterra salió a pasear por el campo. Todo estaba precioso, tanto que pudo cantar, orar y meditar de una manera espontánea. Tan buena fue la experiencia que al día siguiente se propuso hacer lo mismo pero de pronto una densa niebla empezó a cubrirlo todo. Los preciosos paisajes se perdieron entre la neblina, no hubo canciones ese día y solo quedaba volver a casa, pero un pensamiento se quedó en su mente: "hay veces que sentimos a Dios de una forma muy real y cercana, otras veces puede que no, pero no lo dudes, Dios está siempre ahí, no dejes que la niebla te impida verle."






