martes, 15 de julio de 2014

"El barco de Roberto"




No recuerdo cuando fue la primera vez que leí esta historia pero por los dibujos que la acompañan creo que fue hace mucho, mucho tiempo... pero es una historia que nunca he olvidado y que muchas veces he contado. Ahora la vuelvo a traer a mi memoria (y a la vuestra) esperando que su enseñanza pueda hacerse real en tu vida como ocurrió en la mía.

 

Historia "El barco de Roberto":

"Roberto se hizo él mismo un barco. Era un barquito pequeño pero tuvo que trabajar muchos días cortando la madera con su  cuchillo para terminarlo. Su madre le dio un pañuelo para hacer la vela. Roberto creía que era el mejor barco del mundo, y lo llevó al lago para estrenarlo; pero apenas había jugado un rato con él, un fuerte soplo de viento lo hizo alejarse. No podía alcanzarlo, y por fin desapareció de su vista. Roberto se sintió muy triste por haber perdido su barco, pero pocos días después lo vio en el escaparate de una tienda de juguetes usados. "Quiero mi barco" - le dijo al tendero. "No me vengas con historias", respondió el hombre. Yo compré este barco de un muchacho que lo trajo; si lo quieres, lo vendemos por 20€. Le pareció mucho dinero a Roberto, pero a toda costa quería recobrar su barquito, y trabajó haciendo recados muchos días hasta que hubo ahorrado todo el dinero. Fue al tendero y compró su barquito. Mientras lo llevaba a casa, lleno de alegría le dijo al pequeño barco: "Barquito, ahora eres mío DOS VECES, porque YO TE HICE y después ¡TE COMPRÉ!".

Niños que leéis esta historia. ¿No sabéis que vosotros sois como este barquito?.

(1) Roberto hizo el barco, Dios (Jesús) ha hecho todas las cosas, y también a vosotros.

(2) Roberto perdió su barco, vosotros os habéis alejado de Dios: os habéis perdido.

(3) Roberto compró su propio barco. Jesús nos compró a todos. Para ello pagó el precio de su propia vida.

¿No es verdad que es un gran precio? Solo de este modo pudo redimirnos. Redimir significa comprar de nuevo. "Habéis sido redimidos con la preciosa sangre de Cristo". dice San Pedro (1ª Ped 1:8)

Para que esta redención os sea aplicada tenéis que CREER EN ÉL. Pedirle que venga a vuestro corazón y que sea vuestro propio y querido Salvador.

Solamente así podréis pertenecer al Señor Jesucristo; ser suyos durante toda la vida y estar con Él por toda la eternidad.

"Cualquiera que INVOCARE (llamare), el nombre del Señor será salvo" (Rom 10:13)"

 

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