La conocida como tercera “palabra”
de Jesús en la cruz es la conversación entre Jesús y su discípulo Juan en
presencia de Maria: “He ahí tu hijo… He ahí tu madre” (Juan 19:26–27)
Incluso en la cruz, Jesús piensa
en otros.
1. Jesús honra la
responsabilidad familiar
- No ignora a su madre.
- Jesús ve a su madre, María, y no la ignora. No la
deja desamparada. Encomendándola al discípulo amado, Él cumple el
mandamiento de honrar a padre y madre hasta el final.
2. Nace la familia espiritual
- La iglesia como familia.
- Los creyentes están llamados a cuidarse, sostenerse
y amarse como verdaderos hermanos. La cruz no solo nos reconcilia con
Dios, sino que también nos une unos con otros.
3. El amor verdadero es
práctico
- Jesús actúa.
- Esto confronta una idea superficial del amor. El
amor bíblico no es meramente emocional ni teórico. Es sacrificial, visible
y tangible.
Aplicación
- Cuida a tu familia.
- Ama con hechos.
La cruz nos enseña a amar
correctamente. Que al mirar la cruz no solo veamos nuestra salvación, sino
también el modelo perfecto de cómo debemos amar.
Continuará


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