jueves, 2 de abril de 2026

“He ahí tu hijo… He ahí tu madre” (Juan 19:26–27)

 


La conocida como tercera “palabra” de Jesús en la cruz es la conversación entre Jesús y su discípulo Juan en presencia de Maria: “He ahí tu hijo… He ahí tu madre” (Juan 19:26–27)

Incluso en la cruz, Jesús piensa en otros.


1. Jesús honra la responsabilidad familiar

  • No ignora a su madre.
  • Jesús ve a su madre, María, y no la ignora. No la deja desamparada. Encomendándola al discípulo amado, Él cumple el mandamiento de honrar a padre y madre hasta el final.

2. Nace la familia espiritual

  • La iglesia como familia.
  • Los creyentes están llamados a cuidarse, sostenerse y amarse como verdaderos hermanos. La cruz no solo nos reconcilia con Dios, sino que también nos une unos con otros.

3. El amor verdadero es práctico

  • Jesús actúa.
  • Esto confronta una idea superficial del amor. El amor bíblico no es meramente emocional ni teórico. Es sacrificial, visible y tangible.

Aplicación

  • Cuida a tu familia.
  • Ama con hechos.

La cruz nos enseña a amar correctamente. Que al mirar la cruz no solo veamos nuestra salvación, sino también el modelo perfecto de cómo debemos amar.


Continuará

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