Sonrío
al leer al autor cuando dice: “el discipulado de Jesús tenía más que ver con
compartir la mesa y el camino que con llenar cuadernos…” Creo, como el autor,
que el conocimiento bíblico es muy bueno y necesario, pero “el discipulado no
tiene diplomas ni ceremonias de clausura… es un camino de por vida.”
Saber
mucho de la Biblia no equivale a seguir a Jesús. La meta del discipulado no es
llenar la mente, sino transformar el corazón. El discipulado es un proceso en
el que Cristo se va formando en nosotros poco a poco, paso a paso.
Como
resumen de este capítulo: el discipulado no es un programa, activismo,
información, perfección… el discipulado es caminar con Cristo y ser
transformados por Él… y ayudar a otros a hacer lo mismo.
Puedes escuchar al autor hablando sobre este capítulo en el siguiente video:
En
la anterior entrada os hablaba del libro “Discipulado simple” de Felipe
Echeverri y me comprometí a hacer un breve comentario por capítulo.
Para
comenzar tenemos que recordar las palabras de Jesús en la conocida como “Gran
Comisión” que encontramos en Mateo 28:19-20
19 Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas
que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin
del mundo. Amén.
Otro
pasaje que tenemos que unir al anterior es el llamamiento que el propio Jesús
hizo a quienes quisieran ser sus discípulos en Lucas 9:23
23 Dirigiéndose
a todos, declaró:
―Si
alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su
cruz cada día y me siga.
El
discipulado, por tanto, comienza con una decisión, con una respuesta a la
invitación de Jesús a seguirle. El autor describe el ser discípulo no
como un título que se obtiene, sino como estar en un camino que nunca termina.
Es un proceso con, al menos, cuatro pasos continuos:
·escuchar
a Jesús,
·obedecer
sus mandamientos,
·aprender
en comunidad y
·multiplicar
la fe.
Hace
hincapié en que el propósito final del discipulado es que cada creyente refleje
a Cristo en su forma de pensar, hablar, decidir y actuar. Por lo tanto, tiene
que ver con transformación integral en la mente, el corazón y el carácter.
Recordé
la definición que aprendí gracias a Discipleship.org y que vuelvo a compartir
ahora porque creo que va en la línea de lo expresado en este capítulo: “…Entonces, ¿qué
es un discípulo? En pocas palabras, es alguien que sigue a
Jesús, está siendo transformado por Jesús y se une a la misión de Jesús.
Con
demasiada frecuencia, equiparamos el discipulado con adquirir conocimiento,
pero Jesús modeló algo mucho más grande: un camino relacional basado en
la obediencia”.
Pero
para entender el discipulado bíblico no solo tenemos que saber lo que es… también
necesitamos analizar lo que NO es porque a veces tenemos ideas preconcebidas y
eso lo veremos en el capítulo 2: “Lo que no es el discipulado”.
Gracias
a la recomendación de una conocida y fiel creyente de Madrid es que he sabido
sobre este libro que pone en “negro sobre blanco” muchas de las enseñanzas
sobre el discipulado que estamos implementando en nuestra iglesia “La Campiña”.
El
autor es el colombiano Felipe Echeverri del que puedes conocer más a través de
su canal de Youtube y su página web.
Este
es su primer libro y el tema cómo él mismo confiesa le apasiona: el
discipulado… relacional, transformador y multiplicador.
En
los agradecimientos reconoce que su familia fue su primera comunidad de
discipulado, donde aprendió que “la fe se vive en lo cotidiano: en la mesa,
en la paciencia, en las conversaciones y en el perdón”.
Los
tres pilares que él reconoce como inseparables para desarrollar este
discipulado simple (centrado en Jesús y no en las estructuras humanas) son:
1.-
Amar a Dios con todo nuestro ser.
2.-
Amar a las personas de manera práctica y cercana.
3.-
Hacer discípulos que sigan a Jesús y compartan su vida con otros.
Y
como el discipulado no se trata de teoría, al final de cada capítulo hay unas
preguntas de reflexión personal, ejercicios para poner en práctica lo aprendido
y actividades para grupos pequeños.
Me
uno a la reflexión del autor que nos anima a, en medio de la era digital y de
la prisa, escuchar la invitación de Jesús que sigue siendo clara y
transformadora: “Sígueme”.
Video:
Discipulado Simple: ¿Será que hemos complicado lo que Jesús hizo simple?
Puedes
comprar el libro en Amazon tanto en formato papel como digital.
P.D.
Para que me sirva como ejercicio personal, te iré comentando alguna reflexión
de cada capítulo, ¿me acompañas?… El capítulo 1 se titula: ”¿Qué significa
ser discípulo?”
El principio 9 trata sobre el enfoque en llevar a cabo la misión de hacer
discípulo y el peligro de perder el rumbo si no lo hacemos. Al respecto Josh
escribe: “Las distracciones están por todas partes, incluso en el ministerio. No siempre se trata de elegir entre lo
bueno y lo malo, sino entre lo bueno y lo mejor.
Como en un juego donde las
misiones secundarias te alejan del objetivo principal, las iglesias pueden
enredarse en actividades bien intencionadas que diluyen el discipulado.
La verdad es que, sin un
enfoque constante, la misión central —ser discípulos que hacen discípulos— se
pierde…
¿Estamos enfocados con
precisión en lo que más importa, o nos estamos distrayendo sin fin?
La misión es clara: ¿permaneceremos en el rumbo?”
Y sobre el principio #10 acerca de “Reinventar
tu sistema de medición” Josh nos advierte: “En el discipulado, los
indicadores tradicionales —asistencia, dinero y bautismos— a menudo no reflejan
la verdadera medida del éxito.
¿Qué pasaría si en lugar de
eso midiéramos cuántos discípulos están
haciendo discípulos?
El verdadero crecimiento no se trata de números, sino de vidas
transformadas.
Este principio nos invita a
cambiar el enfoque, midiendo lo que realmente importa: cuántos están
multiplicando su fe y discipulando activamente a otros.
En los movimientos alrededor
del mundo, el verdadero marcador celebra no solo la asistencia o las ofrendas,
sino un discipulado que se expande, multiplicándose generación tras generación.
Reinventa tu sistema de
medición y prioriza lo que Dios más
valora: discípulos que se parecen cada vez más a Jesús y continúan Su misión.”
Puedes ver un video donde se trata el principio #10 aquí: (recuerda está en
inglés)
En este nuevo año quiero seguir con la serie: “10 Principios para Hacer Discípulos”.
Vamos ya por el principio #8 Prácticas simples, efectivas y reproducibles, y sobre él, Josh Howard comenta: “Hacer discípulos no se trata de complejidad, sino de claridad. Con demasiada frecuencia complicamos tanto el proceso que la gente se siente inspirada, pero no sabe cómo empezar.
Los movimientos crecen cuando las herramientas son lo suficientemente simples para que un niño de 12 años o un adulto de 80 las use, lo suficientemente efectivas para transformar vidas, y lo suficientemente reproducibles como para que cualquiera pueda transmitirlas…
Si queremos que el discipulado se multiplique, necesitamos “palas”, no manuales de instrucciones: herramientas prácticas que empoderen a los creyentes comunes para crecer y discipular a otros.
La pregunta es: ¿los estamos equipando para hacerlo?”
Siento haber tardado en continuar la serie: “10 Principios para Hacer Discípulos” Puedes ver las anteriores
entradas aquí.
Acerca del Principio #6: “La
Escritura como el currículo”, transcribo lo que Josh Howard comenta al
respecto: “En un mundo lleno de libros, podcasts y sermones, es fácil pasar por
alto la herramienta más poderosa de transformación: la Escritura misma.
Los movimientos de discipulado en todo el mundo no se construyen sobre la
sabiduría humana, sino sobre la Palabra de
Dios como el único currículo.
La Biblia no es solo otro recurso: es viva, activa y capaz de convencer
corazones como ningún ser humano puede hacerlo. Cuando confiamos en la
Escritura, el Espíritu Santo se
convierte en el maestro, produciendo un cambio profundo y duradero.
¿Estamos discipulando a las personas con
sustitutos humanos, o las estamos equipando con las mismas palabras de Dios?
La diferencia determina el movimiento”.
Y sobre el principio #7: “Capacitar
y liberar el sacerdocio de todos los creyentes”, el autor comenta: “Demasiadas
veces la iglesia se parece a un estadio: miles mirando mientras unos pocos
hacen todo el trabajo.
Pero Jesús nunca quiso que hacer discípulos fuera un deporte de espectadores.
La Escritura llama a cada creyente sacerdote, ministro y embajador,
capacitado por el Espíritu para llevar el Evangelio a los lugares de trabajo,
hogares y comunidades.
Cuando liberamos a la gente común —maestros, camioneros, contables— para que
sean hacedores de discípulos, desatamos un movimiento que ningún ministerio
profesional puede lograr por sí solo. ¿Estamos equipando a los creyentes para
asumir su identidad dada por Dios…?
El futuro de la iglesia depende de la respuesta”.
Si sabes inglés te invito a escuchar el siguiente video que explica
especialmente el Principio #6
Seguimos con la serie: “10
Principios para Hacer Discípulos” Puedes ver las anteriores entradas aquí.
Josh Howard nos hace esta pregunta en su artículo: “¿Qué pasaría si la
razón por la que no vemos a más personas venir a Cristo no fuera porque ellas
no estén listas, sino porque nosotros no estamos compartiendo el evangelio con
ellas?”
En la Biblia tenemos una parábola, conocida como la parábola del sembrador,
que enseña que la cosecha está directamente relacionada con la cantidad de
semilla que se esparce. Esto nos lleva a la pregunta: ¿cuánta semilla del evangelio estamos compartiendo en nuestra vida
diaria? Algunos estudios realizados muestran el resultado de que hay
creyentes que morirán sin haber compartido el evangelio más allá de algún
familiar cercano.
Una herramienta que comparten y me gustaría destacar es la de contar un testimonio en 15 segundos, en los que compartas cómo te sentías (con al menos tres adjetivos descriptivos) y cómo Dios actuó en esa situación.
La aplicación en el citado artículo es clara: “Siembra abundantemente. Habla con valentía. La cosecha te espera”.
Ver Principio #5 Sembrar el
Evangelio de manera abundante (aviso, está en inglés)
Seguimos con la serie: “10
Principios para Hacer Discípulos” Puedes ver las anteriores entradas aquí.
El tercer principio, “Liderar desde el frente”, nos habla de modelar el discipulado en nuestras
propias vidas primero. Recordamos que Jesús no solo dio instrucciones, sino que
dijo: “Ven, sígueme”. Pablo hizo lo
mismo cuando dijo: “Sed imitadores de mí
como yo lo soy de Cristo”.
Por lo tanto, no es solo hablar del tema del discipulado sino vivirlo. Y aquí Josh Howard (autor del artículo que da
nombre a esta serie) nos hace una pregunta… “Si otros imitaran tu fe, ¿sería
algo bueno?”
Sobre el principio #4 “El fundamento
del ayuno y la oración” se lanza una pregunta: ¿por qué los movimientos de
discipulado están floreciendo en África, India y China pero no en otros lugares
del mundo…? La contestación es: “oración y ayuno radicales”.
Josh Howard concluye su artículo diciendo: “En todo el mundo, los creyentes oran
por horas cada día, ayunan
semanalmente y claman a Dios con pasión. Mientras tanto, muchas iglesias
occidentales apenas practican estas disciplinas. Sin embargo, a lo largo de la
historia, todo gran movimiento de Dios ha nacido de la oración y el ayuno.
Si queremos ver un verdadero avance
espiritual, debemos volver a este fundamento.
¿Te comprometerás a buscar a Dios de una manera más profunda? Es hora de
subir el nivel y ver cómo Él se mueve”.
Tengo que reconocer que este cuarto principio no es una realidad en mi vida, así que dando "pasos de bebé" voy a ver cómo aumentar mi tiempo de oración y cómo implementar la disciplina del ayuno que nunca ha sido una meta para mí...
Ver
Principio #3 “Liderar desde el frente” y #4 “El fundamento del ayuno y la
oración” (aviso: está en inglés)
“… Las investigaciones han mostrado
que muchos líderes de iglesia dedican poco o ningún tiempo cada semana a
discipular intencionalmente a otros. El mandato final de Jesús en Mateo 28 fue
claro: “Id y haced discípulos”. Esto
no es un programa lateral … es el
corazón mismo de la iglesia.
La pregunta es: ¿ha hecho tu iglesia
del discipulado su prioridad principal? Un discípulo es alguien que sigue a
Jesús, está siendo transformado por Jesús y se une a la misión de Jesús. Yo
haré lo que Jesús hizo: hacer discípulos…”
Si hacer discípulos es la misión central de la iglesia, entonces necesitamos
claridad en los términos que utilizamos. Por eso al hablar sobre el principio
#2 algunas definiciones necesarias saber son:
“…Entonces, ¿qué es un discípulo? En pocas palabras, es alguien que sigue a Jesús, está siendo transformado por Jesús y se
une a la misión de Jesús.
¿Y hacer discípulos?
Es ayudar intencionalmente a otros a hacer lo mismo. Con demasiada
frecuencia, equiparamos el discipulado con adquirir conocimiento, pero Jesús
modeló algo mucho más grande: un camino relacional basado en la obediencia”.
Desde hace un tiempo estoy recibiendo artículos desde la organización
Discipleship.org que como su nombre indica trata sobre el discipulado
cristiano.
Un artículo que llamó mi atención fue el titulado: 10 Principios para Hacer Discípulos (que ojalá los hubiera sabido
antes…). Está escrito por Josh Howard,
Director de Visión y Movilización de la mencionada organización. Él estuvo por
bastantes años en India donde los aprendió y practicó como él mismo cuenta:
“… Por eso estoy tan emocionado de
compartir contigo estos 10 principios para hacer discípulos que están
transformando iglesias en todo el mundo. He visto su poder de primera mano
durante mi tiempo en India, donde
cambiaron radicalmente mi vida y encendieron un movimiento de plantación de
iglesias que continúa multiplicando miles de congregaciones cada año. A
diferencia de nuestros programas típicos (que a menudo nos dejan como
espectadores espirituales), estos principios van directo al corazón de lo que
Jesús realmente nos llamó a hacer: hacer
discípulos que hagan discípulos”.
En otro momento del artículo expone:
“… Estamos hablando de pasar de ser
una audiencia pasiva a participantes activos en la misión de Dios. Imagina una
iglesia donde todos —desde la mamá ocupada hasta el maestro jubilado— estén capacitados para compartir su fe y
ayudar a otros a crecer. Donde midamos el éxito no por cuántos asientos se
llenan, sino por cuántas vidas están siendo transformadas.
¿Lo mejor? En realidad, es más
simple de lo que hemos estado haciendo. No se necesitan programas complicados,
solo maneras claras y prácticas de seguir a Jesús y ayudar a otros a hacer lo
mismo. Lo que vi en India no era algo complejo: eran personas comunes,
empoderadas por estos principios, viendo resultados extraordinarios al
simplemente obedecer el mandato de Jesús de hacer discípulos”.
Si lo que Josh escribió llama tu atención como lo hizo conmigo, te invito a
acompañarme los próximos días en estos 10 principios para hacer discípulos (que
ojalá yo también hubiera aprendido antes…)
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