Acabo de recibir la noticia de que Antonio Padilla, después de una larga enfermedad, ya está con su Señor al que tanto amaba. Recuerdo que fue en mi niñez o muy temprana juventud cuando le oí contar su historia y realmente me impactó. Él era un creyente con responsabilidades en su iglesia que compaginaba con su trabajo. Un día, mientras estaba en una elegante casa "prestada" (creo que por asuntos de su trabajo) recibió una llamada de teléfono, mientras estaba en un jardín exterior. Fue rápidamente a contestar pero no se dio cuenta que había una gran cristalera para entrar, el choque le produjo un daño en la vista que después de innumerables operaciones terminó en ceguera. Cuenta que su vida se derrumbó, él buscaba el porqué le había ocurrido eso. Dice que la clave para su recuperación fue cambiar la pregunta por un para qué. La contestación fue crear "Nueva Luz": organismo que se dedicó a llevar el mensaje del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo a los ciegos o personas con deficiencias visuales. Recuerdo que en mi iglesia había algunas personas que se beneficiaban de estos recursos.Hace unos años (quizá unos seis) le volví a escuchar. Recuerdo que aparte de compartir sobre "Nueva Luz", habló sobre el cojo que fue sanado por Pedro y Juan (Hechos 3). En esa ocasión Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy..." Su conclusión fue: "Antes la iglesia no tenía dinero pero tenía el poder del Espíritu Santo... ahora la iglesia tiene dinero pero ha perdido el poder del Espíritu...". Aunque esta frase estaba en un contexto, él estaba hablando de nuestra realidad en España. Me impresionó y hoy he vuelto a recordarlo.
El correo que he recibido dice en una de sus partes: "Como sabéis, Antonio fue el creador y director de Nueva Luz desde sus inicios, no sabiendo lo que pasará con esa obra a partir de ahora, por lo cual nuestras oraciones deberán ser a favor de la familia y por el futuro de esta obra única."
Desde aquí mi pequeño tributo a personas que nos han dejado su ejemplo de fe.
