Concuerdo
con el autor cuando expresa que el discipulado apunta a la meta de que cada
discípulo refleje el carácter de Jesús, por tanto, no se trata solo de aprender
contenidos sino de que el carácter sea formado.
Romanos
8:29 “Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados
según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.
(NVI)
Veo
muy necesario el apunte sobre los dones y el carácter que enfatiza el autor: “Los
dones pueden impresionar, el carácter es lo que permanece… el carácter es fruto
de la transformación del Espíritu en nosotros”.
Va
a ser el cambio en nuestro carácter lo que de un mayor testimonio al mundo
escéptico.
Algunos
rasgos
del carácter del discípulo:
- Humildad: renuncia al yo, corazón de aprendizaje.
- Obediciencia: el discipulado no se mide por cuánto
sabemos, sino por cuánto obedecemos.
- Perseverancia: en la oración, en la obediencia, en
la comunión con la iglesia, incluso cuando las emociones fluctúan. La
perseverancia revela la autenticidad de la fe.
-
Servicio: no es ascender a posiciones de
poder, sino descender a actos de servicio.
-
Integridad: coherencia entre lo que creemos, lo
que decimos y lo que hacemos. El discípulo íntegro es el mismo en las redes
sociales, en el trabajo y en la intimidad del hogar.
Como resumen
ese carácter se forma en la práctica, en lo cotidiano, leyendo la Palabra que
confronta, orando para ser transformados, en compañerismos con otros cristianos
para ser pulidos, a través de pruebas que nos fortalecen y bajo la obra del
Espíritu que nos cambia.
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de Felipe Echeverri desarrollando este capítulo:
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