Sonrío
al leer al autor cuando dice: “el discipulado de Jesús tenía más que ver con
compartir la mesa y el camino que con llenar cuadernos…” Creo, como el autor,
que el conocimiento bíblico es muy bueno y necesario, pero “el discipulado no
tiene diplomas ni ceremonias de clausura… es un camino de por vida.”
Saber
mucho de la Biblia no equivale a seguir a Jesús. La meta del discipulado no es
llenar la mente, sino transformar el corazón. El discipulado es un proceso en
el que Cristo se va formando en nosotros poco a poco, paso a paso.
Como
resumen de este capítulo: el discipulado no es un programa, activismo,
información, perfección… el discipulado es caminar con Cristo y ser
transformados por Él… y ayudar a otros a hacer lo mismo.
Puedes escuchar al autor hablando sobre este capítulo en el siguiente video:
Puedes
conseguir el libro aquí.
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la anterior entrada aquí.


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